El Familiar
El Guardián Sangriento del Azúcar

Si viajas por las rutas de Tucumán, Salta o Jujuy, verás extensiones interminables de caña de azúcar. Son paisajes hermosos que esconden una historia oscura. Entre los lugareños y los trabajadores de la zafra (la cosecha), existe un terror antiguo que no tiene que ver con el trabajo duro, sino con lo que habita en los sótanos de los grandes ingenios.
Se dice que la inmensa fortuna de los patrones no es solo fruto del negocio, sino de un pacto siniestro. Un trato con el mismísimo Diablo que es custodiado por una bestia: El Familiar.
Pero, ¿qué es exactamente esta criatura y por qué los peones le temen tanto a la oscuridad de los galpones?
¿Qué es El Familiar?
(El Pacto Diabólico)
A diferencia de otros seres como el Pombero o el Yasí Yateré, El Familiar no es un duende de la naturaleza. Es un demonio. Según la leyenda, los dueños de los ingenios azucareros realizaban un pacto con el diablo para asegurar prosperidad y dinero a raudales durante la cosecha.
A cambio de esta riqueza, el patrón debe alimentar a este ser. El Familiar vive generalmente en el sótano de la casa principal o en un cuarto oscuro dentro de la fábrica, donde nadie tiene permitido entrar.
La Bestia
(Su Aspecto Aterrador)
Aunque se dice que puede tomar forma de víbora o de toro, la representación más temida y común es la de un Perro Negro Gigante.
Tamaño: Mucho más grande que un perro normal, similar a un ternero.
Ojos: Rojo fuego o fosforescentes que brillan en la noche.
Rasgos: Arrastra pesadas cadenas oxidadas y, a veces, se dice que no tiene cabeza, o que echa humo por la boca.
Hambre: Voraz y estrictamente carnívora.
El Precio de la Zafra
(El Sacrificio Humano)
Esta es la parte más escalofriante del mito. El Familiar no come sobras; come carne humana. La leyenda cuenta que, una vez al año (generalmente al inicio o final de la zafra), el patrón debe entregarle un peón (“el obrero golondrina”, ese que viene de paso y nadie reclamará) para que la bestia se alimente.
Se dice que los patrones enviaban a un trabajador desprevenido al sótano a buscar herramientas. El hombre bajaba, la puerta se cerraba y, tras unos gritos desgarradores, se hacía el silencio. Al día siguiente, la explicación oficial era un “accidente laboral” o que el peón se había marchado sin avisar. Si El Familiar comía, ese año el ingenio tendría ganancias millonarias.
¿Cómo defenderse?
(El Enfrentamiento)
Es casi imposible matar a El Familiar con armas convencionales. Las balas no le hacen daño; de hecho, se dice que rebotan. Sin embargo, los valientes que han sobrevivido cuentan que la única forma de escapar es portando un rosario, una cruz grande en el pecho, o facones (cuchillos grandes) con empuñadura en forma de cruz.
Si te lo cruzas en el cañaveral por la noche, no debes correr (te alcanzará). Debes mostrarle la cruz y encomendarte a Dios con valentía; la bestia retrocederá arrastrando sus cadenas.
El Significado Social
(Más allá del Miedo)
Muchos antropólogos sugieren que la leyenda de El Familiar nació como una metáfora brutal de la explotación laboral a principios del siglo XX. El “monstruo” representaba el poder voraz del capitalismo industrial que “devoraba” la vida de los trabajadores indígenas y criollos para enriquecer al patrón.
Conclusión
Hoy en día, aunque la tecnología ha modernizado los ingenios, en las noches de luna llena, cerca de los viejos trapiches, todavía hay quien jura escuchar el ruido de cadenas arrastrándose. El mito de El Familiar nos recuerda que, en la memoria popular, la avaricia desmedida siempre cobra un precio demasiado alto.





